lunes, 4 de enero de 2010

Playa de dama.

La luna daba signos al mar
sobre las trampas que aun tenia
el poco caballero.
El mar aun confundido
iba todas las noches y
arengaba a la sabiduria de los tiempos
para alejar asi, todas las mañanas
a la inverbe dama, a ese amar llamado
espera.
El mar cada noche soñaba con la luz
y ella venceria cada parte de esa muralla
masisa del rencor, su amigo el sol sin saber
ver la oscuridad callaba la espera.
Mientras el mar, aun espera todas
las tardes la ida del poco caballero,
para por las noches amar la memoria
de la dama de esta playa.

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